Según confirmó el jefe del D3, Pablo Torres, la intervención no fue inmediata debido a los protocolos judiciales. “La señora se había encadenado y debíamos tener permiso de la Justicia para actuar”, explicó. Durante ese lapso, los efectivos intentaron persuadirla sin éxito.
La situación se tornó crítica cuando la mujer manifestó haberse rociado con alcohol y advirtió que podía atentar contra su vida. Ante ese escenario, el personal actuante le retiró un encendedor como medida preventiva. “Tuvimos que intervenir para sacarle la cadena y quitarle el encendedor”, detalló Torres.
Finalmente, cerca de las 20:20, fue asistida por personal del 107 y trasladada en ambulancia, sin quedar detenida.
Un reclamo atravesado por un problema de salud
Detrás del episodio, hay un cuadro médico complejo. Su esposo, Mauricio Rodríguez, aseguró que la mujer padece un problema gastrointestinal severo que aún no tiene diagnóstico claro.
“Desde septiembre no sabemos qué tiene. Nadie nos da respuestas”, sostuvo. Según relató, sufre dolores constantes y una condición que la obliga a ir al baño más de 15 veces por día.
El hombre también apuntó contra la obra social: “No nos quisieron atender. Solo pedimos saber qué tiene porque ella ya no aguanta más el dolor”.
De acuerdo a su testimonio, la mujer fue operada en 2024 por una complicación derivada de una presunta mala praxis anterior, lo que agravó su estado actual. En ese contexto, la familia reclama una derivación a un centro de mayor complejidad.
El desenlace tras dos horas de negociación
El conflicto se extendió durante aproximadamente dos horas, en las que intervino personal policial bajo directivas judiciales. La mujer no desistió de su postura, lo que obligó a avanzar con una intervención directa.
Rodríguez también cuestionó que no le permitieran acompañarla durante el operativo: “No me dejan verla, no entiendo qué pasa”, expresó en medio de la angustia.
Finalmente, la mujer fue retirada del lugar para recibir asistencia médica. Su estado de salud y la evolución del cuadro serán evaluados por profesionales en el hospital, mientras persiste el reclamo de fondo: un diagnóstico certero y respuestas del sistema de salud.