El fallo se conoció alrededor de las 18:30, en las inmediaciones de la sede de Flagrancia, donde familiares y amigos aguardaban el desenlace de un proceso que se extendió durante semanas. La audiencia se desarrolló a puertas cerradas, sin presencia del público, la prensa ni los seres queridos de la víctima. Cuando salió la resolución, los presentes la recibieron entre lágrimas, gritos y una bronca que no buscaron disimular.
"Son unos caraduras"
El padre de Lucía, Jorge Rubiño, habló con los micrófonos de Canal 8 y no guardó nada para después. "Una vergüenza, la verdad es increíble. No hay palabras, son unos caraduras", dijo visiblemente conmocionado. El hombre aseguró que en ningún momento imaginó que el fallo sería tan leve.
"Pensé que iba a haber una pena más dura, como ocurre en otros casos", señaló. Y fue directo respecto a lo que siente hacia el sistema: "No hay paz con esto, no se puede confiar en nadie".
Al enterarse del detalle de la condena, Rubiño fue contundente: "Nos enteramos que le dieron 2 años y 4 de inhabilitación. Es vergonzoso". La escena que se vivió fuera del edificio de Flagrancia reflejó exactamente eso: gritos, llanto y una impotencia acumulada durante casi dos años de proceso judicial que no encontró en el fallo el cierre que la familia esperaba.
Qué pasó aquella noche de 2023
Lucía Rubiño estaba parada sobre la vereda de la vivienda de una amiga en el barrio Profesional de Rivadavia cuando fue embestida por un Renault Sandero conducido por N.M., quien era menor de edad al momento del hecho. De acuerdo con la investigación, instantes antes del siniestro, vecinos habían alertado a la Policía sobre la presencia de vehículos realizando presuntas picadas en la zona.
Durante el proceso, distintos testimonios señalaron que una camioneta Toyota Hilux conducida por Juan Pablo Echegaray habría participado en una maniobra de competencia con el auto que manejaba N.M., lo que habría derivado en la pérdida de control del vehículo y el posterior impacto que costó la vida de la adolescente. Sin embargo, el fiscal Iván Grassi solicitó el sobreseimiento de Echegaray por considerar que no había pruebas suficientes para vincularlo directamente con el hecho.
La familia Rubiño apeló esa decisión, pero el Tribunal de Impugnación confirmó el sobreseimiento.
Un juicio seguido con atención
El debate oral se desarrolló durante semanas en el edificio de Flagrancia, bajo el Sistema Penal Juvenil y con el juez Jorge Toro a cargo. A lo largo del proceso se escucharon testimonios de amigos de Lucía, efectivos policiales, peritos y especialistas que aportaron elementos para reconstruir lo ocurrido aquella noche de octubre de 2023. La causa mantuvo una alta expectativa pública desde el primer momento, con presencia constante de familiares y allegados en cada audiencia.
Horas antes de conocerse el fallo, allegados a la víctima habían convocado a través de las redes sociales bajo la consigna "La última instancia del proceso judicial", ante la posibilidad de que ese miércoles se conociera la sentencia. El propio padre de Lucía reconoció que no tenía certeza sobre si la audiencia sería para los alegatos finales o para el dictado del fallo.
La condena ya es firme. El caso entra en su cierre judicial formal. Pero para la familia de Lucía Rubiño, nada de eso se siente como un cierre.