La relación de negocios se rompió después de que el propio taxista, de apellido Rosales, le encargó dos tortas que no pagó y ante la insistencia de la mujer para recibir el pago, él le respondió: “Qué te crees pelotuda que me voy a cagar en dos mil pesos”. Desde ese momento y hasta la actualidad la mujer ha llegado a recibir hasta 100 llamados por día por parte del acosador que fue denunciado en varias comisarías y el caso ha recaído también en varios juzgados correccionales.
Pero, a pesar de las presentaciones la mujer sigue recibiendo agravios a través de mensajes en diferentes redes y en algún momento también recibió la visita de móviles policiales ya que él propio acosador llamaba al 911 y la denunciaba por situaciones inexistentes.
La víctima en algún momento llegó a estar internada por un cuadro de estrés emocional debido a que el sujeto le espiaba desde el balcón y le detallaba a través de textos como estaba vestida. Otra situación que la puso muy mal es que sus hijas lo vieron en varias oportunidades merodear el barrio donde residen y lo último que recibió fue una serie de pintadas en el monoblock donde vive y hasta incluso colocó su número de celular.
Hoy, esta mujer vive con miedo, dejó de vender tortas y no sale de su casa por temor a que esté Rosales vigilando el barrio. Mientras tanto, el sujeto sigue trabajando y a raíz de este caso varias mujeres se contactaron con ella para contarles que también son acosadas por el mismo chofer de un taxi.