Cuál es la diferencia con la margarita
La gran diferencia entre la Equinácea y la margarita común está en su fortaleza. Mientras que la flor tradicional sufre enseguida si te olvidás de regarla o si el sol del mediodía pega muy fuerte, esta planta tiene tallos muy firmes y raíces profundas. Esto le permite aguantar perfectamente los días de sequía y también las heladas del invierno sin marchitarse ni perder su forma.
El truco para tener flores casi todo el año
Además de ser una planta fuerte, otra ventaja enorme es que tiene una floración larga. Empieza a florecer a principios de la primavera y sigue llenando el jardín de colores hasta que llegan los primeros fríos del otoño. Sus pétalos no solo vienen en el clásico blanco, sino también en tonos púrpuras, amarillos y naranjas que, de paso, atraen a mariposas y abejas, dándole muchísima vida al jardín.
Los pocos cuidados que necesita
Para que crezca espectacular no hace falta ser un experto en jardinería ni gastar en fertilizantes caros. Solo tenés que cumplir con dos requisitos básicos: plantarla en un lugar donde reciba mucho sol directo (al menos unas seis horas por día) y asegurarte de que la tierra no junte demasiada agua. Con que el suelo drene bien para que las raíces no se pudran, la planta va a crecer sola y divina.