Esa puñalada seca, precisa y certera habría sido ejecutada por Ángelo Castillo, quien se gana la vida criando animales, específicamente cabras y que conoce perfectamente su fisonomía y, posiblemente, cómo matarlos.
A partir de la herida es que los efectivos a cargo de la investigación buscan un cuchillo pequeño, con una hoja de 6 centímetros. Si bien realizaron las pruebas pertinentes a los cuchillos encontrados en la vivienda, el arma homicida fue arrojada fuera del inmueble y personal del GERAS continúa la búsqueda en el descampado detrás de la casa, en un radio de 5 kilómetros, para dar con ella.
El asesino sabía bien a lo que iba y no titubeó ni un segundo. Al despertarse y verlo, la joven llegó a pegar un grito pero no llegó a defenderse. Fue tan rápida y precisa la puñalada, que el femicida perpetró el corte y se fue corriendo del lugar, sin tener rasguños o signos de que la víctima se defendiera. Sin embargo, se esperan los resultados de los análisis de ADN tanto de la víctima como del victimario para poder determinarlo.
Castillo es el único y principal acusado. Hasta ahora, no les dijo una palabra a los efectivos durante su detención, sólo se muestra “levemente afectado”.
Los familiares y allegados de la víctima ya dieron su testimonio, al igual que aquellos que fueron testigos directos de lo que sucedió en la madrugada del domingo. Se espera que en los próximos días, el juez Guillermo Adárvez lo llame a indagatoria para imputarlo y que dé su versión de los hechos.