Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es que el sector donde apareció el cráneo había sido inspeccionado el día anterior sin que se detectara ningún elemento extraño. Esa circunstancia abrió la posibilidad de que los restos hayan sido arrojados en el lugar poco tiempo antes de ser encontrados.
Los estudios realizados revelaron además la presencia de restos orgánicos y otros elementos biológicos que permitieron a los especialistas establecer una antigüedad aproximada del fallecimiento. Sin embargo, hasta el momento no existen indicios que permitan vincular el caso con una muerte violenta.
Como parte de las medidas dispuestas por la Justicia, se extrajeron muestras genéticas para obtener un perfil de ADN. Ese material quedará resguardado para futuras comparaciones con denuncias de personas desaparecidas que puedan surgir tanto en San Juan como en otras jurisdicciones.
Mientras tanto, la principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a que el cráneo podría haber sido retirado de manera ilegal de un cementerio y posteriormente abandonado en la zona de Punta Negra. Por ese motivo, se inició un relevamiento en distintos camposantos para intentar determinar el posible origen de los restos.
La causa continúa en etapa investigativa y, por ahora, el principal objetivo de la Justicia es establecer quién era la mujer y cómo terminó su cráneo en uno de los principales diques de la provincia.