No lo repite por prudencia, pero sabe que la clave de todo operativo exitoso está en la denuncia, en los minutos a favor que ganan los investigadores para resolver el caso y en la confianza que los uniformados les brinden a los testigos para que hablen y digan lo que vieron. El tiempo, en este caso, fue un arma de doble filo. Si bien, todo salió conforme a lo deseado, hubo horas de incertidumbre que, de tratarse de depredadores sexuales u otro tipo de delincuentes, pudo ser voraz.
En este caso, los dos sujetos que están detenidos no fueron encontrados violentando a la nena. La mujer estaba dormida al lado de la menor, que parecía estar tranquila. El hombre hacía lo mismo en el piso de la vivienda, no parecía querer hacerle daño. La pregunta que aparece en la cabeza de los investigadores fue “para qué se la llevaron”; pero la sospecha de la condición mental de la mujer podría responder esa pregunta.
La historia es por qué el hombre no la entregó cuando su esposa llegó con Mía, y mirando sus antecedentes, también se podría responder ese otro interrogante. Sin embargo, la situación de ambos sigue siendo complicada porque el secuestro de una persona no es un título benévolo para el código penal.
Pero volviendo al tiempo de hallazgo, y aclarado las condiciones en las cuales fue hallada la menor, la Policía reconoció que hay que aceitar mecanismos para que las cosas salgan cada vez mejor. ¿Por qué no todo es victorioso? Porque el primer testimonio apareció a casi 5 horas de perdida la niña, fue porque una mujer verdulera escuchó la noticia en la prensa y se comunicó con la Policía.
Sin embargo, esa información pudo haberse dado mucho antes, ya que la historia se difundió cerca de la medianoche, pero la nena permanecía desaparecida desde las 18.30. ¿Por qué los medios tardaron tanto en pedirle ayuda a la población? Porque la Policía tardó tres horas en confiar la noticia de suma importancia; ¿y porqué la Policía activó su operativo cuando la noche cayó? Porque la madre hizo la denuncia tres horas más tarde de la desaparición de la nena.
Todo fue aletargado y el tiempo, en este caso, es clave. Entonces, una vez más el sistema deberá ajustarse, si la población, la Policía, los medios, toman conciencia de la importancia de comunicar lo que saben, lo que vieron, lo que escucharon y actuar.
En una búsqueda que pudo haberse definido en un par de horas, osea, antes de que se esconda el sol del lunes, faltó rapidez. Hay que aceitar mecanismo de búsqueda para seguir festejando victorias y no lamentar otra vez un caso con el de Ariel Tapia.