El pasado 25 de julio, Luis Montaño rompió el silencio y ante el juez Alonso contó su versión de lo que pasó el fatídico día en que mataron a Rubén Quiroga (55). Fueron más de 10 horas de indagatoria en donde el hombre asumió un grado de participación en el homicidio, pero señaló a su esposa como la autora del crimen.
Días antes Glenda Aciar, le había dicho al juez que su marido fue quien terminó con la vida de Rubén Quiroga. Según las fuentes, dijo que sufría violencia por parte de su marido y que un mensaje de Quiroga fue el detonante. Invadido por los celos, dijo que la obligó a citarlo y una vez que se encontraron en el lugar acordado, Montaño apareció por atrás de ella y lo golpeó con una barreta hasta que cayó al piso y lo mató. Luego habría rociado el cuerpo con nafta, gomas, ramas y le prendió fuego hasta que, una vez consumido la habría obligado a esparcir sus restos por diferentes lugares incluida la letrina de la vivienda donde vivía el matrimonio.
En la letrina encontraron restos que fueron utilizados para realizar las pruebas de ADN que confirmaron que se trataban de Quiroga. Aún restan algunas pericias de los teléfonos celulares y esperan el resultado de unas muestras de sangres de los imputados.
Una vez que esté completa la causa, el juez deberá analizar qué responsabilidad tienen los imputados en el delito y determinar si les dictará el procesamiento. Ambos acusados enfrentan cargos con penas de prisión perpetua y están detenidos a la espera de conocer su situación procesal y una posible elevación a juicio del caso.