Durante la audiencia, la jueza interviniente resolvió la acumulación de los legajos y dio lugar a un acuerdo de juicio abreviado. En ese contexto, se declaró la culpabilidad de los imputados y se dispusieron condenas de cumplimiento condicional: un año de prisión en suspenso para Pérez, y un año y tres meses para Garramuño Pérez.
En cuanto a la calificación legal, Pérez fue condenado por el delito de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego en dos hechos (artículo 149 bis del Código Penal). Por su parte, Garramuño Pérez fue hallado culpable de amenazas agravadas (dos hechos), lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, abuso de armas en perjuicio de una de las víctimas y lesiones leves en perjuicio de otra.
Además de las penas, la magistrada impuso a ambos condenados el cumplimiento de medidas de protección hacia las víctimas por el plazo de dos años, y ordenó el decomiso de una motocicleta marca Motomel vinculada a la causa.
El hecho que dio origen a la investigación ocurrió el 15 de marzo en el barrio Franklin, también en Rawson. Según consta en la causa, los hermanos se presentaron en una vivienda con la que mantenían conflictos previos y efectuaron varios disparos contra el domicilio de un vecino, para luego darse a la fuga. La investigación estuvo a cargo de la UFI Genérica.
Fuentes judiciales indicaron que los imputados son hijos de José Miguel Garramuño, quien actualmente cumple una condena de siete años de prisión efectiva por delitos vinculados al uso y tenencia de armas de fuego, además de amenazas agravadas. En esos procedimientos, se habían secuestrado armas como un revólver calibre .22 y una pistola 9 milímetros.
Asimismo, el padre también es investigado por un hecho ocurrido el 15 de abril de 2026 en Rawson, donde una mujer resultó gravemente herida tras un asalto perpetrado por dos personas que se desplazaban en motocicleta. La causa continúa bajo investigación judicial.