Días atrás, el subsecretario de Seguridad, Abel Hernández, adelantó a este medio que el foco del operativo de Año Nuevo estaría en las fiestas clandestinas. Es que, en Navidad, detectaron 6 de estas fiestas que no estaban habilitadas para esa actividad y no cumplían con los requisitos mínimos de la normativa vigente, sino que advirtieron la presencia de menores de edad en el lugar; venta y consumo indiscriminado de alcohol; entre otras situaciones. Incluso, en el caso de una de esas fiestas que fue desarticulada, sus organizadores habían sido advertidos con anterioridad sobre la falta de habilitación para la magnitud del evento, e hicieron caso omiso.
Por otro lado, se hizo un fuerte operativo de control vial donde se ponderó el control de alcohol en sangre en los conductores. En Año Nuevo, efectivos policiales demoraron a 30 conductores por alcoholemia, radiaron 51 vehículos y labraron 102 actas de infracción.
En tanto que, para Navidad, hubo 55 conductores demorados por el test de alcoholemia positivo, con retención de licencias y de vehículos; 295 aprehendidos por disturbios y consumo de bebidas alcohólicas; y labraron 290 expedientes contravencionales.