Multicausalidad y el peso de la crisis social
Desde la AASM señalaron que, si bien el suicidio es un fenómeno complejo que no puede reducirse a explicaciones unicausales ni a relaciones lineales simplistas, resulta irresponsable desvincular el padecimiento psíquico del contexto social y económico en el que viven las personas.
"Sería igualmente irresponsable ignorar las condiciones sociales, económicas, laborales y comunitarias en las que se produce el sufrimiento. La pérdida del trabajo, la precarización, el endeudamiento y las dificultades para sostener la vida cotidiana afectan los vínculos y las expectativas de futuro", argumentaron desde la entidad profesional.
En ese sentido, la OMS ya ha advertido de forma reiterada que factores como la pobreza, la desigualdad y la violencia impactan directamente en la salud mental comunitaria, desgastando la contención social.
La empatía como política pública
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento de la AASM apunta a evitar la individualización de problemáticas que tienen un origen colectivo y estructural.
"Preocupa que problemas colectivos sean presentados como responsabilidades exclusivamente individuales. Frente al padecimiento social, la empatía no puede ser considerada una debilidad: las políticas públicas deben reconocer el sufrimiento y brindar respuestas antes de que sea demasiado tarde", enfatizaron.
Finalmente, las autoridades de la AASM hicieron un llamado a la acción institucional y comunitaria para abordar las conductas suicidas desde la prevención activa, la inversión en salud mental y el acompañamiento: "Frente al aumento de las conductas suicidas, no podemos responder con silencio, indiferencia ni culpabilización de las víctimas".