Tras aplicarle maniobras de reanimación y solicitarle al personal del edificio que llamara al 911, la joven huyó semidsenuda por la avenida del Libertador. La secuencia motivó la intervención de la Policía de la Ciudad y en el traslado de la joven al Hospital Pirovano.
El hecho llevó a la apertura de una causa penal que quedó caratulada como lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, a cargo de la fiscal Florencia Nocerez, de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo a las cámaras de seguridad incorporadas al expediente, Arizaga recorrió varias cuadras de la zona de Barrancas de Belgrano mientras Moyano y otra persona vinculada al edificio la seguían a la distancia. Ese material, sumado a la reconstrucción policial, forma parte de la investigación judicial en curso.
Uno de los testimonios centrales fue el del inspector que llegó al lugar tras un llamado de emergencia y vio a la joven correr por la vía pública en estado de alteración. Su declaración incluyó también la versión que Arizaga le habría dado en la calle, antes de ser trasladada al hospital.
Sin embargo, en los días posteriores la propioa Arizaga presentó su delcaración ante la Justicia y afirmó no recordar gran parte de lo ocurrido. También descartó atribuirle una agresión a Moyano. “Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle… sentía que me perseguía y no sabía ni quién era”. En una ampliación posterior, dijo haber consumido cocaína y vinculó el episodio con un brote.
Sobre la base de ese testimonio, los abogados de Moyano pidieron que se levantaran las restricciones de contacto entre las partes, ya que Arizaga negó haber sufrido violencia y expresó su intención de retomar la relación.
Sin embargo, el expediente incorporó una evaluación oficial que señaló factores de vulnerabilidad en la joven y advirtió que su relato podía estar condicionado por el estado físico, mental y emocional en que fue entrevistada, a lo que se sumaron la exposición pública del caso y la asimetría de poder entre las partes.
Tras recuperar la libertad, Moyano quedó sujeto a medidas cautelares: la Justicia le prohibió acercarse a menos de 300 metros de Arizaga y mantener contacto con ella mientras avance el proceso, además de fijar domicilio y presentarse a las citaciones. El expediente sigue sumando testimonios de personal policial, médicos, empleados del edificio y allegados a Arizaga.