Tras largos meses de negociación en Washington, Roma, Venecia y Buenos Aires, Guzmán se comprometió a cumplir con el staff y el board del FMI un sendero fiscal que reduce muy fuerte el déficit en los próximos años. Desde la perspectiva de Alberto Fernández esa promesa al Fondo no implicaba un ajuste económico y a su vez abría la posibilidad de un crecimiento constante y sostenido.
El sendero fiscal diseñado por Guzmán fue presentado por el staff al board del Fondo durante una reunión que fue clave para avanzar en las negociaciones. En ese directorio informal ocurrido hace diez días, la Casa Blanca dejó en claro que había una decisión política de acompañar a la Argentina para que pueda refinanciar la deuda de 44.000 millones de dólares que contrajo Mauricio Macri en 2018.
Sin embargo, y pese al apoyo explícito de la administración de Joseph Biden, los directores de Estados Unidos, Japón, Canada y Alemania evidenciaron sus cuestionamientos técnicos al plan que está tratando de cerrar Guzmán con Julie Kozack y Luis Cubeddu, dos importantes funcionarios del FMI que responden a las órdenes directas de Kristalina Georgieva.
Los representantes de Estados Unidos, Alemania, Japón y Canadá fueron críticos respecto a la viabilidad del sendero fiscal y a la ausencia de reformas estructurales (en materia laboral, impositiva y jubilatoria).
Kozack y Cubeddu hicieron su mayor esfuerzo para convencer a los integrantes del board, y quedaron perplejos cuando vía zoom se hizo una pregunta puntual sobre los subsidios para la energía eléctrica.
“Nos prometieron aumentar la producción, bajar los costos y subir las tarifas para los hogares de ingresos altos”, contestaron los dos negociadores del FMI.
-De acuerdo, ¿ y a cuánto van a bajar los subsidios?-, insistieron en el board a Kozack y Cubbedu.
-No sabemos los porcentajes-, reconocieron los dos funcionarios del Fondo.