Mientras que resultaron exculpados el contralmirante, Luis López Mazzeo, el capitán de navío, Héctor Alonso, y el capitán de fragata, Hugo Correa.
Según la acusación, tras la avería reportada el 15 de noviembre de 2017, no se adoptaron en el ARA San Juan las medidas de seguridad previstas, como ordenar la navegación en superficie ni convocar de inmediato a especialistas.
Las últimas palabras de los acusados en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan previo al veredicto
En sus últimas palabras antes previo al veredicto, Villamide se declaró inocente: “No entiendo por qué me han acusado por el naufragio del submarino. A lo largo del proceso no me pudieron explicar qué hice mal”,
Villamide dijo: “Nunca me preguntaron nada y, sin embargo, me acusan. Este es un juicio a la Armada. Nos han preparado y cumplimos los reglamentos. Aquí se cuestionan los reglamentos y también a la Armada. Es un ataque directo al ejercicio del comando en el mar”.
López Mazzeo cuestionó: “La acusación formuló un relato, que intenta completar mediante inferencias. Donde faltó una norma, se la presumió. Donde faltó una orden, se la infirió. Donde faltó un deber jurídico, se lo supuso. Donde faltó el dolo, se lo dedujo. Donde faltó la causalidad, se la reconstruyó retrospectivamente”.
Mientras que Correa también se declaró inocente: “Actué con el convencimiento absoluto de estar haciendo lo correcto. Cuando me he equivocado, me han sancionado. En la Armada somos rigurosos con nosotros mismos”.
En tanto que Alonso planteó: “Durante todo el proceso dije siempre la verdad. No la verdad que pudiera favorecerme, sino la verdad de los hechos tal como los viví y de las responsabilidades que realmente tuve y cumplí”.
El caso
El ARA San Juan zarpó de la Base Naval Mar del Plata el 25 de octubre de 2017 en una misión de patrullaje. El 15 de noviembre se produjo la falla crítica.
El submarino, con 44 tripulantes a bordo, desapareció y su casco resistente fue encontrado un año después a unos 907 metros de profundidad en el Atlántico Sur, donde se confirmó que tuvo una implosión.
Durante las primeras audiencias, el tribunal escuchó el requerimiento a juicio de la causa donde la fiscalía aseguró que el hundimiento no fue un evento fortuito, sino una “tragedia previsible”.
Durante la instrucción se detectaron fallas críticas de mantenimiento y alertas previas, como informes de la SIGEN y de la propia Inspección General de la Armada. Esas alarmas advertían sobre el deterioro de las baterías y la falta de ingresos a dique seco, los cuales habrían sido ignorados.