El hecho fue denunciado a mediados de mayo último. Fuentes judiciales precisaron que los abusos se repitieron en varias ocasiones entre diciembre del año pasado y abril de este año. En ese lapso, F.M intimidó a las menores y las ultrajó en momentos en los que quedaba al cuidado de ellas en la casa localizada en el barrio Las Lomas.
Las tres víctimas relataron en cámara Gesell que su hermano realizó en reiteradas oportunidades tocamientos impropios en zonas genitales.
La nena de 12 años, además, contó que en una ocasión su padre también participó de los abusos. Según dijo, R.M la sujetó de los brazos, le tapó la boca y la mantuvo retenida para que F.M la violara. A raíz de esto, en el reconocimiento médico en el hospital Grierson se comprobó que la víctima contrajo una enfermedad venérea, entre otras lesiones compatibles con una violación. Los especialistas que asistieron a la mayor de las hermanas también comprobaron el daño mental que le causó lo ocurrido, a tal punto que ella manifestó haber intentado quitarse la vida en algún momento.
Con todas las pruebas, Condomi Alcorta solicitó las detenciones de los acusados. R.M cayó poco después. Se negó a declarar y quedó alojado en una celda de la Comisaría Presidente Perón. Está imputado por abuso gravemente ultrajante agravado, en calidad de partícipe necesario, y como coautor del delito de corrupción de menor agravado por ser las víctimas menores de edad.
F.M, en cambio, continúa en libertad. Ya se libró la orden de arresto y la Policía lo está buscado. En su caso, la acusación es de abusos sexuales reiterados cuádruplemente agravados, por ser el autor hermano de las victimas; por ser portador de una enfermedad de transmisión sexual; por resultar un grave daño en la salud mental; y por realizarse entre dos personas (estos últimos agravantes son respecto de la víctima de 12 años). Y, al igual que a su padre, también se le acusa de corrupción de menores agravado respecto de las tres víctimas.
El fiscal también ordenó el secuestro y análisis del teléfono celular de R.M. “En las llamadas entrantes y salientes, y en los mensajes de texto y de WhatsApp pueden surgir más elementos de prueba”, dice la fuente, mientras se aguarda la captura de su hijo.