La respuesta del Taladro llegó en los pies de Mathías De Ritis. El uruguayo envió una profunda pelota a las espaldas de los centrales que Leandro Garate no pudo capitalizar. Una clara ocasión que continuó con otra amenaza de Bruno Sepúlveda, quien llegó a quedar mano a mano frente a Facundo Cambeses, pero resolvió con un remate ancho.
En el amanecer del complemento Racing logró abrir el marcador a través de la pelota detenida. Un tiro de esquina ejecutado por Vietto encontró a Carbonero solo por el segundo palo; y cuando todo indicaba que el colombiano iba a imponer el primer tanto de la tarde, Sanguinetti reaccionó de una manera magistral para evitar el grito académico. De todos modos, Santiago Quirós apareció para capturar el rebote del arquero y festejar su primer gol como profesional en el fútbol argentino. Los de Avellaneda sonreían en el Sur.
La alegría duró poco. Unos instantes después, Ramiro Di Luciano lastimó con una de sus constantes proyecciones por derecha y partió a la defensa visitante con un centro que cayó en la cabeza de Bruno Sepúlveda, quien expuso toda su técnica para poner la pelota en un lugar imposible para Cambeses: 1 a 1.
Como sucedió en los compromisos ante Talleres de Remedios de Escalada (por Copa Argentina) o Lanús, Facundo Cambeses volvió a tener responsabilidad en un tanto adverso que provocó serias consecuencias. El arquero falló cuando salió a cortar un centro y le dejó servido el gol a Ignacio Rodríguez, quien improvisó una maniobra espectacular para revertir la historia con todo el arco a su disposición.
Fue la primera vez en el campeonato que Banfield pudo revertir un marcador adverso. Un envión anímico que le permitirá empezar a buscar la estabilidad para salir de los últimos puestos de la tabla de posiciones. En Racing, en cambio, todos piensan en el sueño continental. Una de las promesas de Gustavo Costas desde que llegó a la Academia. Uno de los motivos que sostuvieron al entrenador durante 300 días en su cargo.