Seis minutos más tarde, el atacante galo volvió a entrar en escena, demostró estar realmente imparable y tras una gran asistencia de Ángel Di María el siete bravo francés ensayó una volea de primera que dejó sin opciones al arquero rival y así estiró la diferencia.
A partir de ahí, el dueño de casa contó con oportunidades de ampliar la diferencia, pero el conjunto belga se iba aproximando cada vez más y más al arco que custodiaba Gianluigi Donnarumma. El arquero italiano fue fundamental en sus intervenciones para evitar la caída de su arco y así, al minuto 38 de la primera mitad, Lionel Messi pueda anotar el tercer tanto en una maniobra que ya cuenta con su marca registrada.
Ya en el complemento, la visita logró adelantar más sus líneas, pudo presionar más alto y así asfixiar un poco a los parisinos que en el arranque de la segunda mitad no hicieron pie. Al minuto 67 y tras un desconcierto en la salida del local, los visitantes supieron ser eficace. Mats Rits anotó el tan ansiado descuento.
Minutos más tarde y cuando el partido estaba llegando a su fin, Lionel Messi entró al área rival, fue derribado de manera insólita y el árbitro cobró la penal máxima. El propio argentino fue quien se hizo cargo de la ejecución, y desde los doce pasos convirtió el cuarto para el PSG y el segundo en su cuenta personal.