La única presea olímpica que tenía San Juan era de 1988 cuando Raúl Quiroga, también de la mano del vóley, había ganado el bronce en Seúl.
Pasaron 33 años para que un sanjuanino pueda volver a subirse a un podio. Esta vez fueron Bruno Lima, Matías Sánchez y Federico Pereyra los que se colgaron el bronce en el pecho.
Lima fue una de las figuras de la Selección con 138 puntos y, a falta de la final, aparece como máximo anotador y mejor atacante de los Juegos Olímpicos. Pereyra, suplente de Lima, aportó lo suyo cuando le tocó entrar desde el banco. Sánchez, armador suplente, también tuvo buenos minutos en cancha durante el torneo.
La historia del vóley y San Juan sumó otro capítulo de gloria y ahora son cuatro los sanjuaninos ganadores de medalla en un Juego Olímpico.