El equipo conducido por Pedro Monzón -Julio César Falcioni no estuvo por problemas personales- se vio superado por un conjunto tucumano que ganó el mediocampo y las divididas, tuvo las mejores chances (un travesaño, un mano a mano y una salvada sobre la línea) y convirtió de contra luego de una pelota detenida del local.
A Independiente, en tanto, no le sirvieron los cambios en el sistema al implementar un doble 9 con Jonathan Herrera, quien venía pidiendo pista después de convertir cuatro goles en dos partidos por Copa Sudamericana, y Silvio Romero. A esto se le suma que los que ingresaron en el complemento no pudieron cambiar la ecuación y todo el equipo se quedó sin piernas por el desgaste en los días previos ante Montevideo City Torque.
El pasado 4 de abril, Racing cayó por 4-2 como local ante Godoy Cruz en un duelo correspondiente a la octava fecha de la Copa Liga Profesional y dejó a todos en el club preocupados de cara a la próxima jornada, que sería nada más y nada menos que el clásico de Avellaneda ante Independiente (lo ganaría por 1-0 con gol de Enzo Copetti, de penal).
Apenas terminó la primera mitad, con el Tomba arriba en el marcador por 2-0, ocurrió algo increíble. Uno de los allegados pegó un grito de enojo hacia el entrenador Juan Antonio Pizzi por la posición en la que se ubicó Copetti. "¡Copetti de nueve tiene que jugar, eh! ¡Copetti de nueve!", se escuchó por toda la cancha, a lo que los jugadores reaccionaron y fueron captados por las cámaras de ESPN.
Primero Gabriel Arias, capitán del equipo, insultó mirando hacia ese lado de la tribuna y luego Darío Cvitanich, otro de los experimentados, hizo gestos pidiendo calma. La situación no pasó a mayores, pero quedó a la vista que en el plantel no gustó nada.