Pero detrás de ese presente europeo y mundialista existe una historia de sacrificio que comenzó muy lejos de los grandes estadios.
Nacido en Villa Fiorito, el mismo barrio que vio crecer a Diego Maradona, Medina atravesó una infancia complicada desde lo económico. Antes de convertirse en futbolista profesional, ayudaba a su familia realizando distintos trabajos. Entre ellos, salir a juntar cartones y materiales reciclables por las calles del barrio para aportar dinero al hogar.
Años después recordó aquellas jornadas como una etapa dura, pero también de aprendizaje y unión familiar. Mientras trabajaba, seguía persiguiendo un sueño que parecía lejano: llegar al fútbol profesional.
Su talento lo llevó a las divisiones inferiores de River Plate. Allí se formó durante varios años y hasta fue promovido por Marcelo Gallardo al plantel profesional. Sin embargo, nunca logró debutar oficialmente con la camiseta del conjunto de Núñez.
Lejos de rendirse, tomó una decisión que cambiaría su carrera. En 2018 pasó a Talleres de Córdoba, donde encontró continuidad y terminó de consolidarse. Allí comenzó a mostrar una de sus principales virtudes: la polifuncionalidad. Jugó como lateral, volante y marcador central, una característica que más tarde sería clave para llegar a la Selección.
Su crecimiento llamó la atención de Europa y en 2020 fue transferido al Lens de Francia por cerca de 3,5 millones de euros. En el fútbol francés se consolidó rápidamente y se transformó en uno de los defensores más destacados de la liga.
Ese mismo año recibió su primera convocatoria a la Selección argentina. Con paciencia y trabajo fue ganándose un lugar dentro del ciclo de Lionel Scaloni, participó de los Juegos Olímpicos de París 2024 y siguió acumulando experiencia internacional.
El premio llegó finalmente en el Mundial 2026. Ante Argelia disputó su primer partido en una Copa del Mundo y cumplió con creces. Después del encuentro, emocionado, resumió lo que significó la experiencia.
"Siempre es un orgullo llevar esta camiseta. Estoy muy contento, me da mucha emoción esto", expresó el defensor.
De las calles de Villa Fiorito y las recorridas juntando cartones junto a su familia a defender los colores de Argentina en el escenario más importante del fútbol mundial. La historia de Facundo Medina es una muestra de perseverancia, esfuerzo y sueños cumplidos.