Las estrofas del Himno fueron interpretadas por Fabio Santana, excombatiente de la Guerra de Malvinas, quien salió al campo de juego portando la bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentina" — la misma que los jugadores mostraron tras vencer a Inglaterra en el Mundial —.
El gesto cargó al momento de una emoción que excedió lo deportivo y tocó algo mucho más profundo en los más de 84.000 hinchas que colmaron el estadio.
La cancha cantó el himno con una intensidad pocas veces vista. Y cuando terminó, el Monumental estalló con el canto que resumió la noche entera: "Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar".
El capitán salió al campo de juego acompañado de sus tres hijos —Thiago, Mateo y Ciro— con la cinta de capitán en el brazo por última vez y una camiseta número 10 desplegada en el centro de la cancha. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo del Monumental mientras la gente coreaba su nombre sin parar.
Messi no pudo contener la emoción. Tampoco pudo hacerlo Lionel Scaloni, quien se mostró visiblemente conmovido desde antes del pitazo inicial, con los ojos brillantes y el gesto quebrado de alguien que sabe que está viviendo algo irrepetible.
Una noche que San Juan, como todo el país, siguió con el corazón en la garganta.