La decisión de llevar a cabo un espectáculo musical en el entretiempo de la final, al estilo Super Bowl, respondió al objetivo de convertir este renovado Mundial de Clubes en una competencia con mayor atractivo masivo. La elección de figuras de distintos orígenes y géneros musicales; desde el reguetón colombiano hasta el pop estadounidense y la música nigerian; refuerza el mensaje de un fútbol global y multicultural.
Además de los tres headliners principales, la FIFA también se dio el gusto de convocar a Coldplay, una banda que desde hace años tiene vínculos con grandes eventos deportivos y cuya inclusión le dio un componente emocional y de escala mundial al espectáculo.
La elección del lugar tampoco es casual: la FIFA eligió Nueva Jersey, una ciudad clave del área metropolitana de Nueva York, por su peso simbólico y mediático. En definitiva, la final del Mundial de Clubes 2025 será una síntesis de fútbol, entretenimiento y marketing global: una señal clara de que el máximo ente del fútbol quiere competir, también desde lo cultural, con los grandes eventos del deporte estadounidense.