El juez de 46 años reconoció que la noticia de haber sido designado para la final le provocó un "shock" inicial, seguido por el orgullo de representar a su país en el evento deportivo más importante del mundo. Sin embargo, aseguró que esa emoción dio paso rápidamente a la responsabilidad de conducir un encuentro en el que "toda una carrera se resumía en 90 o 120 minutos".
Vini explicó que el trabajo comenzó mucho antes del pitazo inicial. Junto a sus asistentes, Tomá Klannik y Andra Kovai, estudiaron en profundidad a las selecciones de Argentina y España, analizando comportamientos, características individuales y tendencias de juego para llegar lo mejor preparados posible.
"Estudiamos las características de los futbolistas, qué hacen durante las interrupciones y quién comete más faltas. Pero ningún partido puede prepararse por completo. Cada encuentro tiene su propio desarrollo y hay que adaptarse", señaló.
El exárbitro también destacó que los primeros minutos fueron determinantes para establecer el criterio disciplinario del partido y explicó que la experiencia resulta clave para decidir cuándo advertir y cuándo recurrir a las tarjetas.
Durante la final, Vini amonestó a Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Cristian Romero, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, quien terminó expulsado por doble amarilla. También vio la tarjeta Lionel Scaloni. En cambio, ningún futbolista español fue expulsado.
Al hacer un balance de su actuación, evitó entrar en detalles técnicos, aunque sostuvo que el mejor indicador de un buen arbitraje fue que el equipo arbitral no quedó en el centro de la polémica.
"No fuimos tema de conversación después del partido, y eso demuestra que, en líneas generales, hicimos bien nuestro trabajo. Creo que la estrategia arbitral fue la correcta", concluyó el esloveno, quien eligió la final del Mundial como el cierre de una extensa carrera internacional.