Brasil que salió a la cancha con una alineación mixta y que no contó con su gran figura, Neymar, fue un equipo inexpresivo, sin brillo ni juego. El conjunto de Tite no pudo imponer las condiciones casi nunca, más allá de algunos lapsos en los que inquietó a través de la pelota parada, la vía mediante la que llegó el gol de cabeza de Militao.
Ecuador fue creciendo con los minutos y tuvo más de media hora de dominio en el segundo tiempo, cuando fue protagonista, manejó la pelota, el territorio y generó situaciones claras que obligaron al arquero Alisson a exhibir sus reflejos. Los brasileños mejoraron un poco su imagen en los últimos cinco minutos tras el ingresó de Everton Ribeiro, quien tuvo un aporte clave para sacar a su equipo y permitirle arrimarse al área.
El hecho de que Brasil apenas haya podido dejar una vez a Gabigol cara a cara con el arquero Galíndez es un dato que refleja cuánto le costó al conjunto local generar juego. Ecuador les cerró a los brasileños los pasillos interiores y trató de que tampoco lo puedan dañar por afuera.
El orden defensivo y la aplicación táctica fueron los pilares sobre los que edificó y ganó confianza para animarse a más. Ecuador pasó a cuartos porque jugó su mejor partido en esta copa.