Pablo Álvarez estuvo cerca de lograr un rápido empate, pero la bocha, que había terminado adentro del arco, pegó en su patín. Girao, el arquero portugués, se iba a haciendo figura con sus atajadas que ahogaban todas las posibilidades que generaban los dirigidos por José Luis Páez.
Magalhaes, con un remate que se desvió en el camino y descolocó a Acevedo, cuando iban 15 minutos de partido. Portugal se puso 2 a 0 en ventaja y el desarrollo se puso cuesta arriba para Argentina.
El primer tiempo se moría y llegó una luz de esperanza para la Albiceleste. Pablo Álvarez anotó un golazo a falta de menos de 2 minutos y logró el ansiado descuento. Los europeos se fueron al descanso con el 2 a 1 a su favor y el resultado corto cambió el ánimo en el Cantoni.
En el complemento, Argentina apretó los dientes y puso todo sobre el parquet. Fue con todo por el empate y lo consiguió con un directo de Nicolía que puso la bocha pegada al palo.
Con el 2 a 2 en el marcador, las opciones estuvieron en las dos áreas. Girao era la carta de Portugal y Acevedo se hizo gigante para la Selección. La paridad se quebró con otra aparición de Pablo Álvarez que coló su remate por debajo del arquero para el 3 a 2 a falta de 11 minutos.
A partir de allí cambió el partido. Argentina se puso por primera vez en ventaja y tuvo que resistir los embates de los lusitanos hasta el final. El Cantoni alentaba a la espera del pitazo final y llegó el golpe de nocaut cuando la visita sacó a su arquero en su afán por empatar.
Ezequiel Mena, coronando un gran Mundial en su estreno con la mayor, fue el encargado de anotar el 4 a 2 a falta de segundos para el cierre. El joven jugador de Porto hizo explotar las gargantas de las 8 mil personas que completaron el Cantoni para volver a gritar campeón y cortar una sequía de 44 años, con tres Mundiales en el medio.