Con orgullo mostró la camiseta verdinegra en medio de la fiesta argentina y confirmó que ya tenía asegurada su entrada para el partido ante Suiza. "¿Costó un poquito?", le preguntaron. "Bastante", respondió entre risas, reconociendo el esfuerzo que implicó conseguir un lugar para ver a la Selección.
Pese al gasto, aseguró que la ilusión sigue intacta. "Hay mucha fe. Vamos a ser campeones", expresó convencido, mientras seguía disfrutando del banderazo junto a miles de argentinos que viajaron desde distintos puntos del mundo para acompañar al equipo.
Así, entre bombos, bengalas y camisetas albicelestes, también hubo espacio para que San Juan estuviera representada con los colores de San Martín en una de las postales más emotivas de la previa mundialista.
Pero la fiesta argentina en Kansas también dejó otra historia cargada de emoción. Un hincha que llegó desde Ezeiza vivió el banderazo acompañado por sus hijos, luego de un viaje interminable para cumplir el sueño de ver a la Selección.
"Recién llegué hoy a la mañana. Fueron 25 vuelos para llegar hasta acá, pero estoy muy contento por haber despertado con mis hijos", contó mientras uno de ellos seguía el clima de fiesta desde sus hombros.
El hombre reveló que ya tenía las entradas para el partido frente a Suiza y que la decisión de viajar contó con el apoyo de su familia, pese a que en Argentina quedó un bebé de apenas ocho meses. "Mi mujer me dijo: 'Andate'", relató entre risas. Aunque enseguida admitió que la aventura tendrá consecuencias cuando regrese a casa: "A la vuelta va a costar".
Cuando le preguntaron quién sería la gran figura del encuentro, no dudó un segundo: "Messi". Y antes de despedirse confirmó el origen del viaje familiar: "Llegamos desde Ezeiza".
De esa manera, el banderazo volvió a demostrar que el Mundial reúne historias de esfuerzo, kilómetros recorridos y familias enteras que cruzan el mundo con un único objetivo: alentar a la Selección argentina en otro capítulo de su sueño mundialista.