Ambas operaciones tienen un impacto importante para Boca, ya que al tratarse de cesiones al exterior y cumplir con los requisitos establecidos por la AFA, el club podrá contar con cupos adicionales para incorporar jugadores hasta el 2 de septiembre.
De esta manera, el equipo tendrá más tiempo para cerrar alguna llegada luego del cierre habitual del mercado de pases.
Más allá de los movimientos administrativos, el principal objetivo de Boca continúa siendo reforzar el ataque. El delantero argentino Chimy Ávila aparece como una de las alternativas que analiza la dirigencia para sumar poder ofensivo.
El cuerpo técnico también evalúa otras necesidades del plantel y no descarta incorporar un defensor central, mientras espera la evolución de algunos futbolistas lesionados.
Zufiaurre, delantero categoría 2005, había tenido participación en Primera División y logró marcar un recordado gol frente a Vélez a comienzos de año. Sin embargo, con poca continuidad en la consideración actual del entrenador, buscará minutos en el fútbol uruguayo.
Por su parte, Zampieri, lateral izquierdo categoría 2007, tuvo buenos rendimientos en Reserva pero todavía no logró debutar oficialmente en Primera, donde la competencia por el puesto está ocupada por jugadores como Lautaro Blanco y Malcom Braida.
Además, Boca también consiguió liberar un cupo de extranjero tras concretarse la salida de Marcelo Saracchi, quien continuará su carrera en el Houston Dynamo de la MLS. Con estos movimientos, el Xeneize busca equilibrar el plantel y mantener abierta la puerta para sumar nombres que le permitan afrontar los próximos desafíos deportivos.