"La otitis del nadador es una inflamación de la piel del conducto auditivo externo, que se produce por bacterias. Este conducto auditivo externo tiene una forma tubular y conecta el pabellón de la oreja con el tímpano, y está formado por hueso y cartílago cubierto de piel, el cual contiene PH ácido, que funciona como protección contra las infecciones. Los productos con los que se limpia la pileta, o mismo la salinidad del mar, pueden hacer que esa piel pierda su integridad con los baños prolongados y, en ese caso, los gérmenes actúan con más facilidad", señaló Daniel Pérez Gramajo, jefe del Servicio de Otorrinolaringología en el hospital Eva Perón de San Martín, provincia de Buenos Aires.
Una vez que la bacteria ya se encuentra en el cuerpo, la otitis puede presentarse de dos formas: aguda o crónica. La primera puede surgir repentinamente, mientras que la crónica se manifiesta de forma repetitiva durante un largo plazo. Para evitar la otitis crónica, es importante recurrir a un profesional en cuanto se presentan los primeros síntomas:
• La otalgia es un dolor que se acentúa al tocar o mover la oreja.
• Dolor al masticar.
• Pérdida de audición momentánea en uno o ambos oídos.
• Calor intenso en la zona cercana a la oreja.
• Cuando la enfermedad es más profunda, pueden aparecer fiebre o dolores de cabeza.
Recomendaciones
para evitar la infección
Mantener las orejas limpias y secas después del baño.
Asegurarse de que el agua de la pileta o playa esté limpia, ya que si está contaminada puede causar infecciones auditivas.
Entrar de a poco al agua, para que esta no se meta bruscamente en los oídos.
Utilizar tapones a medida para que el agua no ingrese a los oídos, entre otros.
La otitis media crónica, si persiste, genera un cuadro de sordera súbita idiopática, una pérdida auditiva de causa desconocida que se instaura en menos de 72 horas.