De acuerdo con The Telegraph, funcionarios estadounidenses consideran que el plan británico de inversión en defensa todavía no representa un avance suficiente y que Reino Unido recibirá una atención especial dentro de la revisión que Washington realiza sobre el compromiso militar de sus aliados.
Qué lugar ocupan las Malvinas en la presión de Washington
La posibilidad de utilizar la posición estadounidense sobre las islas no aparece por primera vez este año. En abril, un correo interno del Pentágono que fue conocido públicamente ya había planteado la posibilidad de revisar el respaldo diplomático estadounidense a la posición británica sobre las Falklands como una de las medidas de presión contra aliados de la OTAN.
Aquella iniciativa había surgido en medio de las diferencias entre Washington y algunos países europeos por el respaldo a las operaciones militares estadounidenses contra Irán. Ahora, el tema vuelve a aparecer asociado directamente con la exigencia de mayor gasto militar británico.
Londres sostiene que su posición no cambia
El Gobierno británico mantiene una postura firme sobre la soberanía de las islas. En abril, ante la filtración del documento estadounidense, Downing Street sostuvo que la posición británica era histórica y que la soberanía de las Falklands corresponde al Reino Unido, mientras que destacó el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago.
La cuestión es especialmente sensible para Londres por el peso histórico de la guerra de 1982 y por la relación estratégica que mantiene con Washington.
La mirada argentina
Para Argentina, cualquier eventual modificación de la postura estadounidense tendría relevancia diplomática. En abril, el entonces canciller Pablo Quirno reiteró que Buenos Aires mantiene su reclamo de soberanía y su disposición a retomar negociaciones con Reino Unido para alcanzar una solución pacífica y definitiva.
Por ahora, no existe un anuncio oficial de Estados Unidos que implique un cambio de su posición sobre las Malvinas. Lo que trascendió es una propuesta dentro de una revisión más amplia de los compromisos de los aliados de Washington.
El episodio vuelve a mostrar cómo el reclamo argentino por las islas puede quedar atravesado por disputas geopolíticas mucho más amplias, en este caso la presión de Trump para que los miembros europeos de la OTAN aumenten su participación en la defensa del bloque.