El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) había informado inicialmente una magnitud de 8,0, pero revisó la cifra poco después a 7,6. El organismo ubicó el epicentro a unos 10 kilómetros al suroeste de la remota localidad de Pitaloza Arriba, cerca del extremo sur del país, y a una profundidad de 10 kilómetros.
Por otro lado, el USGS también informó que hay alerta de tsunami en el Pacífico oriental.
El Instituto de Geociencias local registró el temblor a las 12:56 y reportó cerca de 10 réplicas durante los minutos posteriores. Según la entidad, hasta las 13:30 se habían contabilizado alrededor de 13 réplicas, una de ellas de magnitud 6,0, localizada al norte de Tonosí.
En la Ciudad de Panamá, cientos de personas abandonaron los edificios y se reunieron en las calles, visiblemente conmocionadas por la intensidad del temblor.
Los sismos en la capital son inusuales y ocurren principalmente en la provincia de Chiriquí.
“Lo sentimos con mucha fuerza, derribó cosas de la cocina, pero estamos bien, aunque muy asustados”, contó a la agencia The Associated Press (AP) Rosendo Domínguez, un residente de 60 años oriundo de Herrera, la provincia donde ocurrió el sismo. “Toda la gente está afuera asustada”, agregó.
Tras el fuerte movimiento telúrico, también se reportaron otras réplicas importantes. Las autoridades comenzaron a evaluar posibles daños, principalmente en las zonas centrales de Herrera, Azuero, Veraguas y Los Santos, entre otras regiones.
Según los informes preliminares, el temblor se sintió en todo el territorio panameño. Ante la situación, las autoridades llamaron a la calma a la población mientras continúan las tareas de evaluación.
Por su parte, las autoridades de El Salvador emitieron una alerta de “amenaza moderada de tsunami” ante la posibilidad de que el fenómeno impactara en sus costas. Según el aviso, el nivel del mar podría experimentar una crecida de hasta un metro durante las dos horas siguientes.