“Según información del tercer juzgado interviniente, los chicos están a cargo de los abuelos. Nosotros vamos a ver si están en condiciones y si necesitan algún tipo de ayuda”, explicó el director de Niñez, Adolescencia y Familia, Jorge Toro.
Asimismo, la policía continúa la investigación para determinar si actuó sola o lo hizo con ayuda de uno o más cómplices. Las dudas aparecen porque, antes de consumado el macabro hecho, la familia le había argumentado a los vecinos que la mujer de 34 años, progenitora de cinco hijos más, estaba con problemas renales y por eso la hinchazón en su abdomen.
De todas formas, fueron los vecinos quienes la señalaron como la última parturienta de la zona, según datos proporcionados por la policía. Cuando personal de la fuerza indagó a familiares, también contaron la misma historia. Luego se produjo la detención y Lera fue derivada al médico legista. Allí se determinó su estado puerperal. Más tarde, Lera aceptó que había matado a su bebé a sangre fría porque “tenía vergüenza” de contarles a sus otros hijos que estaba embarazada.