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Le prestó el vientre a su hermano y nacieron mellizos

Fue en Luján. La madre de los bebés había sufrido 3 abortos espontáneos y ya no podía engendrar. Buscan rectificar en la Justicia las partidas de nacimiento.

Débora tenía 27 años cuando sufrió el tercer aborto espontáneo. La médica, sabiendo que otro embarazo podía costarle la vida, decidió ligarle las trompas. En el quirófano, ella y su marido creyeron que allí acababan todas sus posibilidades de tener el ansiado hijo. Sin embargo, en ese momento, su cuñada en un acto fraterno, se ofreció a prestarles el vientre para que fueran padres y en mayo de 2014 nacieron mellizos. Pero la felicidad no fue completa. Ya que nadie los asesoró y gracias al vacío legal, la madre biológica no pudo estar con uno de los bebés que pasó 2 meses en neonatología porque ella no lo había parido. Hoy los pequeños ya tienen 1 año y siguen figurando como hijos de su tía. En el Registro Civil, nadie detectó que la gestante y su padre son hermanos. Ahora iniciaron un proceso judicial para rectificar las partidas de nacimiento.

Ya no tenían esperanzas. Los lujaninos Débora Bracamonte y Carlos Lescano acababan de sufrir la tercera pérdida consecutiva de un hijo y biológicamente no podrían volver a engendrar. Cuando todo parecía una densa oscuridad, una médica les habló de lo que comúnmente se conoce como alquiler de vientre (la figura legal es gestación por sustitución), aclarándoles que no era necesario pagar para conseguir una madre gestante, sino que alguien de su familia podría serlo.

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“Mi médica salió del quirófano y les explicó a mi familia y a mi cuñada lo que había pasado y les dijo: ‘Necesitan que alguien les preste la panza’. Ahí fue cuando mi cuñada Andrea dijo: ‘Sí, yo les presto mi vientre’”, repasa Débora y sin la necesidad de decirlo, con la mirada vuelve a agradecer el gesto a su cuñada.

En 2013, Débora era ama de casa y Carlos, empleado de una distribuidora. El tratamiento que necesitaban, que suponía contar con el semen de él y el óvulo de ella para hacer una fecundación in vitro e implantar el embrión en el útero de quien que sería gestante, costaba $50.000, por lo que el hombre arregló un despido consensuado en su trabajo para conseguir el dinero. Con esa plata y algunos ahorros que aportó la familia, lograron pagarlo y se produjo el embarazo. 

“El médico que hizo el tratamiento nos dijo que él nos ayudaba hasta que tuviéramos 12 semanas de embarazo, pero que lo legal era problema nuestro y que él aconsejaba mantenerlo en silencio”, contó Débora.

Sin poder asesorarse legalmente y con el consejo de ese profesional, la pareja siguió adelante con el embarazo y en mayo de 2014 nacieron los mellizos: una nena y un varón.

“Cuando nacieron y lloraron en la sala de parto, lo único que pensé fue en la cara de mi hermano cuando los viera. Yo nunca me confundí, ya tenía dos hijos cuando me embaracé de los melli, y lo hice y lo pensé como una forma de ayudar a mi hermano y su esposa, que eran muy jóvenes para que la vida les pasara por encima y les negara la posibilidad de ser padres”, contó Viviana, tía y madre gestante de los pequeños.

Una alternativa que cada día se usa más

Pese a que para muchos padres que tienen problemas de fertilidad o para gestar un hijo la gestación por sustitución sea un método desconocido, en nuestra provincia cada vez se utiliza más.

En términos generales, supone que una mujer preste su vientre (o lo alquile cuando en el proceso intervienen terceros que cobran por hacer de intermediarios)para que allí se geste un bebé que es concebido con el material genético de una pareja por fecundación in vitro. Al final del embarazo, la gestante que prestó el vientre debe entregarles el bebé a los padres genéticos.

Judicializar el caso antes de que los chicos nazcan vulnera sus derechos

Debido a que la gestación por sustitución no está legalizada en nuestro país (el artículo que lo hacía quedó fuera del nuevo Código Civil que se aprobó el año pasado y entrará en vigencia en agosto), una manera que tienen los padres biológicos para que sus hijos tengan su identidad es judicializar el caso antes de que se los inscriba.

“Una de las estrategias que suelen utilizar los padres que se asesoran legalmente antes de que los chicos nazcan es presentar en la Justicia una medida de no innovar, para evitar que el registro civil inscriba a los niños con la identidad de la gestante, hasta tanto se defina judicialmente la filiación. Esto es peligroso, porque hasta tanto el juez no se expida ese niño no tiene DNI, y por lo tanto, por ejemplo, no podría tener una obra social. Eso vulnera sus derechos”, explicó la subdirectora de Derechos Humanos de la provincia, Eleonora Lamm. 


Una gestación que oscila en un vacío legal en el país

Apenas los mellizos nacieron en el Hospital Militar, los médicos detectaron que al varón lo había afectado una bacteria en el intestino, por lo que debía quedarse internado en Neonatología al menos 2 meses. 

Con el temor que les generaba pensar que habían incurrido en algo ilegal y el miedo de que por eso alguien pudiera quitarles la obra social, los jóvenes padres no contaron en el hospital la forma en que habían gestado a sus bebés y dado que para ese nosocomio la madre de los pequeños era la que los había parido, durante la primera semana no le permitieron a su madre biológica ingresar a cuidar a su pequeño. Eso los forzó a sincerarse para conseguir más tarde el permiso.

Sin embargo, desde ese hospital enviaron los datos de los pequeños al Registro Civil, y allí nadie detectó que la madre y el padre que figuraban eran hermanos. 

“Nosotros buscamos asesorarnos, pero varios abogados nos decían que la gestación por sustitución tenía un vacío legal en el país y fue ahí que en marzo leímos una nota en Diario UNO en la que contaban que una mujer había prestado el vientre para que de allí nacieran los trillizos de su hija y que ya habían comenzado con el trámite para darles la verdadera identidad y así contactamos a la doctora Fabiana Quaini”, repasó Débora, quien aceptó contar su historia en este diario, “para que les sirva a otros papás que puedan estar mal asesorados como nosotros”.

Con la representación de esta abogada, la familia Lescano ya presentó un pedido de rectificación de la partida de nacimiento, a partir de la impugnación de maternidad de su tía. Para confirmar quién es la verdadera madre ofrecieron en el Juzgado de Familia de Luján, un análisis de ADN. 

Quedó fuera del nuevo Código Civil

En la Argentina la figura de la maternidad por sustitución no esta regulada, ya que el artículo 562, que buscaba legalizarla y que estaba incluido en el documento original del nuevo Código Civil de la Nación, fue suprimido de la versión que se aprobó, presuntamente por presiones religiosas.

En él se establecía que un juez podía homologar un caso de gestación por sustitución siempre que se certificara que la gestante tenía plena capacidad, buena salud física y psíquica, que al menos uno de los integrantes de la pareja que pretendía ser padre donara material genético y que se pudiera probar que ellos tenían imposibilidad de concebir.

También se regulaba, buscando evitar el mercado negro, que la gestante no percibiera retribución de dinero para hacerlo y que al menos hubiera tenido un hijo antes.