Ante la magnitud de las protestas, el Gobierno desplegó 10.000 policías y gendarmes en todo el territorio, de los cuales 5.000 fueron destinados a París, donde se reforzó la seguridad en edificios gubernamentales, estaciones ferroviarias y zonas comerciales.
En la capital francesa, cientos de personas comenzaron a concentrarse en la plaza de la República varias horas antes del inicio de la manifestación autorizada. La Policía intervino con gases lacrimógenos para dispersar a algunos grupos, mientras los comercios de los Campos Elíseos protegían sus vidrieras ante posibles ataques.
Las autoridades realizaron controles preventivos en distintos puntos de la ciudad y disolvieron dos concentraciones, una cerca de la estación del Norte y otra integrada por estudiantes que avanzaban por la calle de Rennes hacia Montparnasse.
Uno de los episodios más tensos ocurrió frente a las instalaciones de CNews y Europe 1, dos medios pertenecientes al empresario Vincent Bolloré. Allí, alrededor de un centenar de manifestantes encapuchados intentó bloquear el acceso al estacionamiento, arrojó objetos contra los edificios y rompió cristales.
Una veintena de personas fue detenida durante ese incidente. La Prefectura de Policía aseguró que las acciones violentas organizadas a través de redes sociales no lograron sus objetivos y destacó la rapidez de la intervención de los agentes.