Con el paso del tiempo, la piel humana experimenta cambios fisiológicos naturales que influyen de manera directa en el olor corporal llevando a que ciertas personas sufran de olores que no desean y eso no solo puede significar mala higiene.
La ciencia ha demostrado que el denominado "olor a viejo" se intensifica habitualmente a partir de los 60 años. Según un experto en biotecnología este fenómeno se debe a una molécula específica conocida como 2-nonenal.
Esta sustancia se produce cuando los ácidos grasos de la barrera lipídica cutánea se oxidan de forma natural. Al liberarse, el 2-nonenal despide un olor difícil de neutralizar con una limpieza higiénica cotidiana. De hecho, existen cinco zonas corporales donde tienden a acumularse humedad, sudor, bacterias y células muertas, favoreciendo este olor.
Hay 5 zonas del cuerpo que provocan el olor a viejo después de los 60 años.
- Las axilas, donde el sudor y los microorganismos proliferan fácilmente.
- Los pies, que soportan humedad y requieren constante cuidado.
- El ombligo, un área que suele acumular impurezas.
- La lengua, donde bacterias y restos de comida causan mal aliento.
- Las fosas nasales que filtran el aire e influyen en la mucosa.
Cómo prevenirlo el "olor a viejo"
Para controlar y evitar este olor sin dañar la barrera de la piel, la higiene no necedita productos agresivos ni limpiar con fuerza. La fundamental es mantener una limpieza diaria suave e integral centrado en las áreas mencionadas.
En las axilas, basta con lavarlas regularmente usando un producto suave y secar la piel, sin que el desodorante sustituya al lavado. Para los pies, por ejemplo se recomienda lavarlos con jabón neutro y un secado profundo entre los dedos e hidratando la piel seca.
El ombligo debe lavarse durante la ducha y secarse bien. Para la lengua, se aconseja el cepillado con pasta que tenga flúor y un raspador lingual. En las fosas nasales, el uso de suero fisiológico es adecuado, evitando lavados bruscos.