El acuerdo contempla que Hamas entregue sus armas en distintas etapas y abandone el control político del enclave costero. En su lugar, se prevé la conformación de una administración palestina integrada por técnicos y funcionarios civiles, que actuaría bajo la supervisión de la Junta de Paz.
Trump sostuvo que el objetivo es que Gaza deje de ser utilizada como plataforma para ataques contra Israel y pueda avanzar hacia una estructura institucional enfocada en las necesidades de la población. También destacó el trabajo de los mediadores internacionales que participaron de las negociaciones y ayudaron a acercar posiciones.
El proyecto incluye, además, el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización que tendría la misión de acompañar la transición, colaborar con la seguridad local y supervisar el cumplimiento de los compromisos asumidos por las partes. La reconstrucción de Gaza también aparece como uno de los puntos centrales de la hoja de ruta.
Sin embargo, el anuncio todavía enfrenta importantes interrogantes. Israel expresó reparos sobre los términos del entendimiento y sostuvo que no retirará sus tropas hasta que se concrete una desmilitarización completa, mientras que la implementación dependerá de que Hamas cumpla con la entrega de su armamento. De concretarse, el pacto podría representar uno de los avances diplomáticos más relevantes desde el inicio de la guerra.