El hombre manejó durante varios kilómetros hasta Morón y levantó pasajeros como si nada hubiera ocurrido. La situación terminó cuando la empresa advirtió lo sucedido, realizó la denuncia y siguió el recorrido de la unidad hasta que efectivos policiales lograron interceptarla en Gervasio Pavón.
Durante el procedimiento, los policías encontraron un cuchillo tipo Tramontina entre las pertenencias del sospechoso. Cuando le preguntaron por qué había tomado el colectivo, dio una respuesta tan llamativa como el propio robo: “Quería cumplir un sueño”.
Ahora deberá responder ante la Justicia. El fiscal Fernando Capello, de la UFI N°2 de Morón, ordenó además una pericia psicológica para determinar si comprendía sus actos al momento del hecho.
Una historia parecida, pero en Rawson
El episodio bonaerense inevitablemente trae a la memoria un caso que ocurrió casi una década atrás en San Juan y que también tuvo como protagonista a un colectivo robado, pasajeros y un final bastante menos profesional que el comienzo.
En julio de 2017, en el interior del barrio Sierras Moradas, en Rawson, los vecinos observaron una escena que inicialmente parecía un accidente de tránsito: un colectivo de la línea 32 de la empresa Vallecito había terminado incrustado contra la medianera de una vivienda.
La primera versión hablaba de una supuesta maniobra para esquivar a un perro. Pero detrás del volante no estaba el verdadero chofer.
Según se informó entonces, un hombre en estado de ebriedad había tomado el colectivo cuando el conductor se bajó al baño en el paradero. A partir de ahí comenzó una suerte de recorrido improvisado por el barrio.
Y, al igual que ocurrió ahora en Buenos Aires, el improvisado conductor llegó a levantar pasajeros, como si estuviera cumpliendo normalmente con el servicio de la línea.
La diferencia fue que aquella aventura sanjuanina terminó bastante rápido. La combinación entre alcohol, falta de experiencia y un colectivo de gran porte hizo que el vehículo atravesara una cuneta, avanzara sobre la vereda y finalmente chocara contra la medianera de una casa.
Por fortuna, no hubo personas heridas.