Además, señaló que la desaceleración inflacionaria actual se logró "a un costo económico y social incalculable" que incluyó el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo. Respecto a su situación personal y pública, Fernández admitió sentirse "cancelado en la sociedad argentina" tras dejar el gobierno el 10 de diciembre de 2023.
Atribuyó este fenómeno a lo que denominó una persecución judicial y mediática basada en denuncias "injustas, ingratas y falsas", haciendo alusión al fallo del lawfare y a la denuncia por violencia de género presentada por su expareja Fabiola Yañez: "Aprovecharon la situación de Fabiola y construyeron un Alberto Fernández que no tuvo nada que ver con el que fue presidente. Jamás ninguna de mis parejas vivió algo así".
En cuanto al futuro político, el exjefe de Estado confirmó que no tiene aspiraciones electorales para 2027 y sostuvo que la dirigencia que lleva más de 20 años en la escena pública debe dar un paso al costado.
"Creo que nuestra época ha pasado. Hay que darle paso a otras generaciones. Hoy el problema no se llama Alberto Fernández ni Cristina Kirchner: se llama Javier Milei y la banda de delincuentes que lo acompañan", concluyó, al tiempo que impulsó figuras de recambio como Axel Kicillof.