Durante la exposición, Milei volvió a convertir la reunión en una clase de economía. Incluso utilizó un pizarrón para explicar los fundamentos de la iniciativa y repasó la historia del Banco Central, al sostener que el objetivo es dejar atrás un esquema que, según su visión, permitió durante décadas financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria.
Aunque el Gobierno todavía no definió cuándo enviará el proyecto al Congreso, desde el oficialismo señalaron que la reunión estuvo enfocada en explicar el contenido de la reforma y no en establecer plazos para su tratamiento legislativo. La iniciativa recién comenzaría a debatirse después del receso invernal.
Los cinco cambios que propone la reforma
El primer eje del proyecto busca devolverle al Banco Central un único objetivo: preservar el valor de la moneda. Para ello, el Gobierno pretende eliminar de la Carta Orgánica las funciones vinculadas con la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social incorporadas en la reforma de 2012.
El segundo punto, considerado el más importante por el Presidente, establece la prohibición absoluta de que el Banco Central financie al Tesoro Nacional, tanto mediante adelantos transitorios como a través de mecanismos indirectos. El proyecto incluso analiza incorporar sanciones para los funcionarios que autoricen ese tipo de asistencia.
Otro de los cambios apunta a fortalecer la independencia del organismo. La iniciativa propone endurecer los requisitos para remover al presidente y a los directores del Banco Central, con el objetivo de brindar mayor estabilidad institucional frente a los cambios de gobierno.
La reforma también limitará la distribución de utilidades contables que el Ejecutivo considera "ganancias ficticias", como las originadas por diferencias cambiarias o revalorizaciones de activos. Esos recursos pasarían a integrar reservas técnicas o serían destinados a fortalecer el patrimonio de la entidad.
Finalmente, el proyecto contempla eliminar las Letras Intransferibles del Tesoro, el mecanismo mediante el cual el Estado entregaba títulos públicos al Banco Central a cambio de reservas para afrontar vencimientos de deuda. Para el Gobierno, esa herramienta deterioró el balance de la autoridad monetaria y consolidó su papel como financista del sector público.
La iniciativa es elaborada por Milei junto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Si bien todavía no existe una fecha confirmada para su ingreso al Congreso, el oficialismo prevé que forme parte de la agenda legislativa de la segunda mitad del año, junto con otros proyectos como la reforma electoral y la eliminación o suspensión de las PASO, que el Gobierno negocia con distintos gobernadores.
La reforma representa uno de los principales objetivos económicos de la gestión de Milei, que durante la campaña había planteado incluso la posibilidad de cerrar el Banco Central. Ahora, el Ejecutivo busca avanzar con una modificación profunda de su funcionamiento para impedir, según sostiene, que futuros gobiernos vuelvan a utilizar la emisión monetaria como mecanismo de financiamiento del gasto público.