En los primeros ocho meses de 2026, los precios acumularon un incremento del 20,5%. Si ese ritmo se mantuviera durante el resto del año, la inflación anualizada llegaría al 32,3%.
Entre los principales aumentos de agosto se ubicaron Bebidas alcohólicas y tabaco, con una suba del 2,7%, impulsada principalmente por un incremento del 4% en los cigarrillos. Vivienda aumentó 2,5%, con fuertes subas en gas, expensas y agua, mientras que Bienes y servicios varios también avanzó 2,5% y Comunicaciones registró un 2,2%.
En este último rubro, la televisión por cable tuvo un incremento del 5,4%.
El cierre de las vacaciones de invierno, en cambio, provocó una fuerte caída en algunos precios vinculados al turismo. Los hoteles bajaron 12,7%, los paquetes turísticos 6,5% y los pasajes aéreos 4,5%. Por eso, Restaurantes y hoteles terminó con una suba del 1,5% y Transporte con 1%, ambos por debajo del nivel general.
Los alimentos aumentaron 1,8%, aunque con comportamientos muy diferentes. Las frutas subieron 11,8% y las verduras 4,5%, mientras que las carnes registraron una baja del 0,2%.
La inflación no pega igual en todos los hogares
Uno de los datos centrales del informe es que la desaceleración fue más favorable para algunos sectores que para otros.
Los hogares cuyo jefe es jubilado tuvieron una inflación del 1,87% en agosto, mientras que aquellos encabezados por una persona desocupada enfrentaron una suba del 1,84%. En cambio, los hogares de asalariados registrados tuvieron una variación del 1,65%.
La diferencia se explica, entre otros factores, por el peso que tienen en esas canastas gastos como alimentos frescos, gas, agua, prepagas y televisión por cable, mientras que esos hogares tuvieron menos posibilidades de aprovechar la baja de los servicios turísticos.
También hubo diferencias según el nivel de ingresos. El 10% de los hogares de menores ingresos soportó una inflación del 1,96%, frente al 1,53% del 10% de mayores ingresos.
En la comparación interanual, el decil de menores ingresos acumuló una inflación del 33,8%, mientras que el de mayores ingresos registró 32,7%.
Los salarios todavía corren detrás de los precios
El informe también puso el foco en la evolución de los ingresos. Los salarios registrados aumentaron 29,7% en los últimos doce meses, por debajo del 33% de inflación acumulada. Además, según el relevamiento, los salarios continúan por debajo del nivel de noviembre de 2023 y el sector público aparece como el segmento más rezagado.
El estudio señala también que desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 240.000 puestos asalariados privados formales, principalmente en la industria y la construcción, mientras que la informalidad alcanzó al 44% de los ocupados.
Para Nicolás Trotta, director ejecutivo del CCD, la desaceleración de los precios todavía no se traduce en una mejora general de la economía. El dirigente sostuvo que, pese a la baja de la inflación, persisten problemas vinculados con la actividad, el empleo y los salarios.
Fabián Amico, coordinador del IET, interpretó el resultado de agosto como parte de la estrategia económica del Gobierno de cara al escenario electoral y señaló que la moderación de tarifas y del ritmo de ajuste cambiario ayudó a contener la inflación.
El dato deja así una fotografía con dos caras: la inflación mensual se desacelera, pero los precios todavía avanzan más rápido que los salarios y el impacto continúa siendo mayor entre los sectores de menores ingresos y los hogares más vulnerables.