El punto central del acuerdo fue la defensa de las PASO, frente a la posibilidad de que el Gobierno de Javier Milei avance con su eliminación. Para el peronismo, mantener ese mecanismo podría ser una de las principales herramientas para ordenar una interna que todavía mantiene enfrentados a distintos sectores.
La coincidencia tiene un dato político relevante: Kicillof y Máximo Kirchner volvieron a compartir una reunión después de varios meses de distancia. La interna bonaerense entre el gobernador y La Cámpora fue uno de los principales obstáculos para construir una estrategia común dentro del PJ.
El acercamiento no significa que las diferencias hayan desaparecido. Por el contrario, el escenario hacia 2027 continúa abierto y dentro del peronismo ya aparecen distintas posibilidades electorales.
Kicillof mantiene sus aspiraciones presidenciales, mientras que el espacio de Máximo Kirchner y el kirchnerismo buscan conservar peso dentro de la estructura partidaria. A eso se suma el Frente Renovador de Massa, quien todavía no confirmó si volverá a competir por la Presidencia.
En ese escenario, las PASO aparecen como una herramienta para que esas distintas corrientes puedan competir dentro de un mismo espacio sin necesariamente romper antes de las elecciones generales.
La reunión también tuvo como destinatarios a los gobernadores peronistas que mantienen una relación más cercana con la Casa Rosada.
La advertencia fue particularmente dirigida a mandatarios como Osvaldo Jaldo, de Tucumán, y Raúl Jalil, de Catamarca, cuyos legisladores suelen acompañar algunas iniciativas del Gobierno nacional.
El mensaje interno fue claro: si esos gobernadores respaldan la eliminación de las PASO, el peronismo podría avanzar con listas propias en sus provincias.
Además, los dirigentes acordaron reclamar al Gobierno nacional el giro de fondos correspondientes al impuesto a los combustibles, otro de los puntos que aparece como eje de coordinación entre los mandatarios provinciales y los bloques legislativos opositores.
El acercamiento comenzó a verse en las últimas semanas, cuando distintos sectores del peronismo coordinaron posiciones en el Senado para bloquear proyectos impulsados por la Casa Rosada. Esa articulación fue valorada durante la reunión y terminó funcionando como antecedente para esta nueva instancia de coordinación política.
Sin embargo, hubo una ausencia significativa: Cristina Fernández de Kirchner no participó del encuentro ni hubo, según las fuentes citadas, un mensaje de la expresidenta, quien actualmente cumple prisión domiciliaria.
La foto política que dejó la reunión es, por ahora, más importante por lo que representa que por los acuerdos concretos alcanzados. Después de un largo período de fragmentación, Massa, Kicillof, Máximo Kirchner y varios gobernadores volvieron a sentarse en la misma mesa.
Y aunque todavía falta mucho para 2027, el peronismo ya empezó a discutir una pregunta que puede definir su futuro electoral: cómo llegar unido a una elección en la que, esta vez, la división interna podría costarle mucho más que una interna.