La movilización se mantuvo pese a que el Gobierno nacional había decidido retirar del proyecto el capítulo vinculado a la Ley de Tierras, uno de los puntos que había generado mayor rechazo entre los sectores convocantes.
Durante la tarde, un grupo de manifestantes avanzó sobre el vallado instalado en los alrededores del Congreso y derribó parte del cerco de seguridad dispuesto para ordenar la protesta. Ante esa situación, las fuerzas federales activaron el protocolo correspondiente y comenzaron las tareas de dispersión con carros hidrantes, gases y gas pimienta.
El operativo de seguridad contó con alrededor de 820 efectivos desplegados en la zona del Congreso, con el objetivo de controlar la movilización y evitar que la protesta avanzara sobre sectores restringidos.
Los momentos de mayor tensión se produjeron cuando algunos grupos comenzaron a arrojar piedras y otros objetos contra los efectivos, mientras que desde las fuerzas de seguridad respondieron con elementos disuasivos.
Detenidos y heridos tras los disturbios
Según informaron fuentes de la Policía Federal, tres personas fueron detenidas durante los incidentes por los delitos de atentado y resistencia a la autoridad.
Además, se registraron al menos dos personas heridas durante los enfrentamientos. Una de ellas presentó una lesión en el párpado, que habría sido provocada por el impacto de una bala de goma, de acuerdo con imágenes difundidas durante la jornada.
Los disturbios se extendieron durante más de dos horas en las inmediaciones del Congreso, donde continuaron los cruces entre algunos manifestantes y los efectivos de seguridad. Durante ese período también se registraron focos de incendio con residuos acumulados en la vía pública y la quema de una bandera de Estados Unidos.
El reclamo contra el proyecto oficial
La convocatoria había sido impulsada por sindicatos, movimientos sociales y organizaciones políticas que cuestionaban distintos puntos del proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Uno de los principales motivos de rechazo estaba vinculado al capítulo referido a la modificación de la Ley de Tierras, aunque el oficialismo decidió retirarlo antes del tratamiento legislativo.
A pesar de esa modificación, las organizaciones mantuvieron la protesta y llevaron adelante consignas relacionadas con la defensa de la soberanía nacional y el rechazo a la iniciativa. Durante la jornada, varios manifestantes exhibieron carteles con la frase “Las Malvinas son argentinas” y expresaron su oposición al proyecto.
La movilización transcurrió durante varias horas de manera pacífica, hasta que los primeros forcejeos en el vallado derivaron en la intervención de las fuerzas de seguridad y en los incidentes que marcaron el cierre de la protesta.