Ese ha sido uno de los principales problemas para la vida institucional de ese país. Como Fuerza Popular es la primera minoría en el Congreso, que su principal figura no ganes las elecciones pone siempre en un marco de debilidad al presidente electo. Por eso, todos ellos han terminado expulsados del poder, suspendidos u obligados a renunciar.
Hasta ahora, el recuento de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez está con un escenario de máxima incertidumbre y sin un ganador claro.
La votación se desarrolló con relativa normalidad y sin los inconvenientes masivos que habían marcado la primera vuelta electoral. Las autoridades lograron instalar la totalidad de las mesas y garantizar el desarrollo del proceso en todo el país, aunque se registraron incidentes aislados en algunos centros de votación.
La tensión comenzó a crecer después del cierre de las urnas. Con casi el 90% de los votos escrutados, hay una ventaja mínima para Keiko Fujimori, con el 50,53% de los votos contra el 49,47% de Roberto Sánchez, una diferencia dentro del margen de error.
Sin embargo, horas más tarde, otro conteo - de la agencia Ipsos - muestra un escenario inverso: Sánchez aparecía al frente con el 50,3%, mientras que Fujimori obtenía el 49,7%, configurando un empate técnico.
La polarización quedó expuesta también en el mapa electoral. Fujimori mostró fortaleza en Lima y las principales ciudades de la costa, mientras que Sánchez obtuvo mejores resultados en las regiones andinas y rurales. Algo que se repite en las últimas elecciones. La hija de Alberto Fujimori gana ampliamente en la capital peruana, pero pierde en el interior y el resultado se empareja al máximo.