Desde el inicio, Adorni contó con el respaldo explícito del presidente Javier Milei, quien asistió al recinto junto a su hermana Karina Milei y parte del Gabinete. La presencia en los palcos marcó el tono político de la jornada y funcionó como señal de apoyo en medio de las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito que pesan sobre el jefe de Gabinete.
En su exposición inicial, Adorni repasó los principales ejes de la gestión y defendió el rumbo económico del Gobierno. “Ya pasamos la peor parte de la tormenta”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la baja de tasas y la expansión del crédito son señales de recuperación.
Pero el momento más esperado llegó cuando abordó las denuncias en su contra. “No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia”, aseguró, en referencia a las investigaciones sobre su patrimonio y el viaje de su esposa en una comitiva oficial.
Lejos de adoptar un tono defensivo, el funcionario avanzó con críticas directas a la oposición, especialmente al peronismo. “No voy a aceptar injurias de quienes hicieron una defraudación al Estado”, lanzó, en alusión a Cristina Kirchner.
Y redobló la apuesta: “Ustedes no tienen derecho de pedir explicaciones judiciales a nadie. Tienen el peor prontuario delictivo de la historia de la democracia”.
La sesión no estuvo exenta de episodios de tensión. Hubo interrupciones, chicanas y cruces con legisladores del Frente de Izquierda, especialmente cuando se abordaron temas de política internacional.
En uno de los momentos más álgidos, diputados opositores cuestionaron la postura del Gobierno sobre el conflicto en Gaza, lo que derivó en gritos y respuestas desde las bancas y los palcos.
El propio Milei también fue protagonista, aunque fuera del micrófono. En los pasillos del Congreso, reaccionó con dureza ante consultas de la prensa: “Ustedes son corruptos”, lanzó sin detenerse. Más tarde, al retirarse, insistió: “El caso está cerrado”.
Con el correr de las horas, y tras la salida del Presidente y parte del Gabinete, el clima en el recinto se distendió parcialmente, aunque los cuestionamientos políticos continuaron.
Sobre el final de la jornada, y tras responder las tandas de preguntas, Adorni volvió a plantarse con un mensaje político claro. “Estoy acá dando la cara”, afirmó, y reiteró que continuará en el cargo pese a los cuestionamientos.
La sesión dejó una postal nítida: un oficialismo alineado detrás del jefe de Gabinete y una oposición que, aunque sin lograr avanzar con una moción de censura, mantuvo la presión política durante toda la jornada.
El paso de Adorni por Diputados no despejó el conflicto, pero sí marcó el tono de lo que viene: un escenario de confrontación abierta, con la Justicia y el Congreso como principales escenarios de disputa.