Uno de los focos principales de su mensaje fue el conflicto en Sudán, al cumplirse tres años del inicio de las hostilidades. “¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de este drama inhumano!”, expresó con preocupación, al tiempo que instó a las partes enfrentadas a silenciar las armas e iniciar “sin precondiciones, un diálogo sincero” que permita poner fin a la guerra.
El Papa también se refirió a la situación en Ucrania, donde habló del “drama” que atraviesa su población y pidió a la comunidad internacional que mantenga su apoyo, al tiempo que rezó para que “la luz de Cristo traiga consuelo a los corazones afligidos”.
Asimismo, dirigió un mensaje al Líbano, que atraviesa momentos de tensión y violencia, exhortando a un cese del fuego y a la búsqueda urgente de una solución pacífica.
Por último, el Santo Padre pidió a los fieles que lo acompañen con sus oraciones en el marco de su próximo viaje apostólico a África, que comenzará este 13 de abril e incluirá visitas oficiales a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
El mensaje del Pontífice volvió a poner el foco en la necesidad de avanzar hacia la paz en un contexto internacional marcado por conflictos prolongados y crisis humanitarias.