Lo principal de la reforma
Entre las modificaciones principales, se destaca la eliminación del tope del 2% para los aportes extraordinarios que las empresas destinan a los gremios. Además, se redefine la base de cálculo de estos aportes: en lugar de considerarse solo los salarios básicos convencionales, ahora se incluyen también los salarios con sus adicionales fijos y mensuales. Sin embargo, quedan excluidos de esta base conceptos como premios, bonos, horas extras y otros pagos no habituales o no mensuales.
El decreto establece además que estos aportes deben destinarse exclusivamente a fines sociales, asistenciales, previsionales o culturales, beneficiando a los trabajadores representados por las asociaciones sindicales. Para garantizar transparencia, los fondos deberán manejarse mediante una administración especial, separada de otros bienes sindicales.
La reforma laboral fue aprobada en febrero y reglamentada inicialmente en junio, pero la CGT había expresado su preocupación por las restricciones impuestas en la reglamentación, especialmente el tope del 2%. La reciente decisión del Gobierno representa un retroceso para el economista Federico Sturzenegger, defensor de los límites en los aportes.
Este cambio se interpreta como un gesto político hacia la CGT en un contexto de acercamiento electoral, con negociaciones previas entre la central sindical y referentes del oficialismo como Santiago Caputo y los hermanos Menem, aliados de Karina Milei. A pesar de las modificaciones, desde la CGT se mantiene una postura crítica sobre el modelo económico, pero con voluntad de diálogo. En el texto oficial, el Gobierno evita presentar estas modificaciones como una concesión política y las califica como una "precisión técnica" para mejorar la aplicación de la norma.