El dato que permite dimensionar la brecha aparece al mirar los extremos. El 10% de la población con mayores ingresos concentró el 32,3% del total, mientras que el 10% con menores ingresos recibió apenas el 1,8%.
En términos de ingresos medios, el primer decil obtuvo $124.142 por persona, mientras que el décimo alcanzó $2.221.170.
La diferencia también se observa al comparar las medianas. En el grupo de mayores ingresos llegó a $1.800.000, mientras que en el de menores ingresos fue de $134.000. Es decir, la mediana del decil más alto fue 13 veces superior a la del más bajo.
Además, el Indec informó que 17,3% de la población tuvo ingresos inferiores a la mitad de la mediana del ingreso per cápita familiar. El porcentaje aumentó respecto del primer trimestre de 2026, cuando había sido de 16,6%, aunque quedó por debajo del 17,6% registrado un año atrás.
El ingreso per cápita familiar promedio llegó a $688.496, mientras que la mediana fue de $500.000.
De los 30,2 millones de personas relevadas por la EPH, 18,8 millones percibieron algún ingreso, equivalente al 62,4% de la población. Entre quienes recibieron ingresos, el promedio fue de $1.094.136.
Los ingresos laborales representaron 78,1% del total de los ingresos de los hogares, mientras que el 21,9% restante correspondió a jubilaciones, pensiones, alquileres, ayudas, subsidios y otros ingresos no laborales.
Según ONU Mujeres a este ritmo se necesitarían 140 años para que haya una representación equitativa de mujeres en posiciones de poder y liderazgo en el lugar de trabajo.
El informe también mostró diferencias según género. Entre quienes percibieron ingresos, los varones tuvieron un promedio de $1.266.369, frente a $927.252 de las mujeres. En la ocupación principal, la brecha de ingresos entre ambos grupos fue de 26,3% durante el segundo trimestre.
En tanto, entre los asalariados el ingreso promedio alcanzó $1.161.833. Los trabajadores registrados tuvieron un promedio de $1.433.794, mientras que quienes no contaban con descuento jubilatorio percibieron $706.204.