Uno de los datos que más expone las dificultades de esta generación es el nivel de inactividad, que alcanza al 36,6%. A esto se suma que el 20,7% de los jóvenes no estudia ni trabaja, situación conocida como “NiNi”.
El informe advierte que las posibilidades de acceder a un empleo estable no son iguales para todos. Entre los jóvenes de hogares de nivel socioeconómico medio alto, el empleo regular alcanza al 38,9%, mientras que entre quienes pertenecen al estrato muy bajo cae al 19,7%.
La brecha también aparece en los trabajos más precarios y el desempleo reciente. Esa situación alcanza al 30,6% de los jóvenes del estrato muy bajo, frente al 11,6% registrado entre los sectores de mayores recursos.
La diferencia se vuelve todavía más marcada entre quienes llevan más de seis meses sin empleo: representan el 14,9% en el estrato muy bajo y apenas el 5,2% en el medio alto.
Estudiar y trabajar sigue siendo difícil
El vínculo entre educación y empleo también muestra una fuerte desigualdad. El 26,6% de los jóvenes se dedica exclusivamente a estudiar, mientras que el 39,7% trabaja sin estudiar. Solo el 13% consigue combinar ambas actividades.
La posibilidad de estudiar exclusivamente es mucho mayor entre los sectores de mayores ingresos. En el estrato medio alto llega al 41,2%, pero baja al 15,6% entre los jóvenes de hogares de menores recursos.
En el extremo contrario, el trabajo irregular sin estudiar alcanza al 26,8% de los jóvenes del estrato muy bajo, frente al 4,9% del medio alto. El fenómeno de los “NiNi” también refleja esa brecha. Mientras el 34,2% de los jóvenes del estrato muy bajo no estudia ni trabaja, en el sector medio alto la proporción cae al 8,3%.
La situación económica también condiciona el futuro
El ODSA plantea que el origen social y las condiciones del hogar tienen un peso importante en las trayectorias de los jóvenes. Incluso cuando el principal sostén familiar tiene un empleo protegido, esa situación no necesariamente elimina las desventajas vinculadas con pertenecer a un sector de bajos recursos.
El problema tampoco termina en conseguir trabajo. Según datos de Zentrix citados en el relevamiento, el 85,5% de las personas de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible, frente al 60,6% de quienes tienen entre 40 y 59 años.
Los números dibujan así un escenario en el que el acceso al empleo, la posibilidad de estudiar y la estabilidad económica están fuertemente condicionados por el origen social, dejando a los jóvenes de menores recursos con mayores dificultades para construir una trayectoria laboral estable.