“No podemos usar la plata de los contribuyentes para compensar a entidades financieras”, sostuvo el ministro, quien consideró que el incremento de los atrasos en los pagos forma parte de un proceso de adaptación del sistema financiero al mayor acceso al crédito.
Según explicó, durante años los bancos estuvieron más enfocados en financiar al Estado que en prestar al sector privado. Ahora, con una mayor cantidad de familias y empresas accediendo al crédito, las entidades comenzaron a renegociar deudas y extender plazos.
En ese escenario, Caputo se mostró confiado en que la situación mejorará. “La mora va a ir cayendo”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó al Banco Nación, que según indicó ya realizó más de 100.000 operaciones de refinanciamiento por unos $500.000 millones. Para el ministro, ese comportamiento demuestra que el sistema financiero está resolviendo el problema sin necesidad de una intervención estatal.
El otro mensaje fuerte estuvo dirigido al escenario de 2027. Caputo rechazó los pronósticos que anticipan un año marcado por la incertidumbre electoral y aseguró que espera un escenario completamente diferente.
“Yo sí pienso que va a ser un año nada que ver con lo que se dice, supertranquilo”, afirmó.
El ministro aclaró que esa previsión no implica que el Gobierno vaya a relajarse. Por el contrario, sostuvo que el equipo económico continúa preparando sus estrategias sobre la base de los escenarios más adversos.
En esa línea, destacó el programa financiero anunciado para 2026 y 2027 y señaló que el Banco Central acumuló casi US$15.000 millones en reservas, uno de los argumentos que utilizó para defender la mayor solidez de la economía.
Caputo también fue categórico respecto del rumbo que seguirá el Gobierno durante el año electoral: “Desde lo económico, nosotros vamos a ser más ortodoxos que nunca”.
Y planteó que la decisión sobre la continuidad del modelo quedará en manos de los votantes: “Nosotros vamos a poner bien nuestro modelo arriba de la mesa y después la gente decidirá si quiere volver al pasado”.
Durante su exposición, el ministro también dejó una definición sobre las causas de las crisis económicas. “Las crisis no se dan de casualidad, se dan cuando los fundamentals de un país están mal”, sostuvo.
Desde esa perspectiva, defendió el ordenamiento de las cuentas y aseguró que una economía con fundamentos sólidos tiene mayores herramientas para resistir intentos de desestabilización. “Si vos tenés la macroeconomía en orden, no es tan fácil desestabilizar”, afirmó, antes de definir la situación actual como “macroeconómicamente fuertísima”.
El desafío de la industria
Caputo también se refirió a la situación del sector industrial y a las críticas recientes de la Unión Industrial Argentina. Su diagnóstico fue que durante años buena parte de la industria funcionó con distintos mecanismos de protección y subsidios vinculados a costos, energía, tipo de cambio y precios.
Para el ministro, el escenario actual exige una transformación del sector basada en inversión y apertura al mundo. “La única forma de crecer es invirtiendo y abriéndose al mundo”, sostuvo.
En ese proceso, planteó que el Estado debe acompañar con una menor presión impositiva, simplificación de regulaciones, reducción del costo financiero y mejoras en infraestructura.