Los fiscales Nicolás Schiattino y Facundo Romero, de la UFI Delitos Especiales, sostienen por ahora que no hubo intención de dispararle a la agente Mariana Sol Jofré, pero entienden que la manipulación del arma habría sido imprudente y derivó en el disparo.
Durante la audiencia se conoció además un dato que pasó a ser central para la investigación: el arma que terminó disparándose había sido prestada horas antes y habría sido cargada por otro efectivo.
Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, Albarracín había salido de la dependencia junto a un compañero de apellido Castro, en el marco de un procedimiento en el barrio Nuevo Cuyo. Durante esa intervención, Castro habría utilizado el arma reglamentaria de Albarracín y posteriormente se la devolvió con munición en su interior.
Ya de regreso en la Comisaría 34ª, seis funcionarios se encontraban en la sala principal. Jofré estaba sentada frente a una computadora realizando tareas administrativas cuando Albarracín se ubicó detrás de ella y comenzó a manipular el arma. En ese momento se produjo la detonación.
La bala impactó en la zona lumbar izquierda de la agente y quedó alojada en su cuerpo. El informe médico estableció que sufrió una herida de arma de fuego a corta distancia y una fractura en la apófisis transversal de la cuarta vértebra lumbar. La lesión le demandaría alrededor de 35 días de incapacidad.
Jofré permanece bajo atención médica y, según la información conocida durante la audiencia, ella y su bebé se encuentran fuera de peligro. Este jueves por la tarde estaba previsto que fuera sometida a una intervención para extraerle el proyectil.
Ahora, la Fiscalía deberá determinar con precisión cómo llegó el arma a estar cargada, quién la manipuló antes del disparo y qué ocurrió durante los segundos previos a la detonación.
Para reconstruir esa secuencia cuenta con los testimonios de los policías que estaban presentes, el arma secuestrada y las pericias sobre ella, además de las cámaras de seguridad de la dependencia. Durante la audiencia también se mencionó que una de las grabaciones todavía debía ser incorporada formalmente al expediente respetando la correspondiente cadena de custodia.
La defensa de Albarracín estuvo a cargo del abogado Alberto Gil y no se opuso a las medidas solicitadas por la Fiscalía.
Con el efectivo en libertad y formalmente imputado, la investigación se concentrará ahora en establecer si la conducta atribuida a Albarracín fue efectivamente negligente y qué responsabilidad pudo tener cada uno de los policías que manipuló el arma antes de que terminara disparándose dentro de la comisaría.