El técnico entendió que la derrota del domingo con Lanús fue un punto de inflexión. Los tres empates con los que se inició su ciclo le habían dado cierto respaldo, sobre todo el que logró ante River, por el torneo, y ante Bolívar, por la Copa (el restante fue ante Racing) porque aunque, lejos de alcanzar el nivel de juego que pretende, encontró ciertas muestras de carácter que evaluó positivas de cara al futuro.Pero la caída con el Granate lo hizo volver sobre sus pasos. El equipo se mostró partido, sin conexión entre las líneas, siendo fácilmente superado por la presión y la intensidad del rival, principalmente en defensa.Vestido con campera y pantalón largo, llevaba un silbato en la mano e hizo escuchar su voz con mensajes contundentes. "Hace 45 minutos que estamos haciendo esto y metimos un gol solo", fue otro de los reproches de Guillermo que tuvo como foco a los creativos del plantel. El técnico mantuvo además charlas individuales con algunos jugadores. El caso más llamativo fue su encuentro con Daniel Osvaldo, el delantero que regresó a Boca este semestre con promesas de lograr lo que no pudo en su primer paso pero que por cuestiones físicas sólo jugó cuatro partidos y no pudo marcar: "Necesito más velocidad de vos", le advirtió acaso con el objetivo de hacer despertar las fibras.